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Nuestro Menú: El Otro yo, La Puerta Obscura, Gritos del silencio.

 

 




Sinopsis: Fahrenheit 451 (233°C) es la temperatura a la que se quema el papel. Montang es un bombero cuya paradójica misión es la de quemar libros. La gente ha de vivir feliz a cualquier precio, y la ignorancia es lo mejor para ser feliz. Esta película pronostica con pesimismo apocalíptico, distopía, lo que los elevados índices de audiencia televisivos vienen indicando de un tiempo para acá: como el analfabetismo siga en aumento, los libros tienen los días contados.
 
La novela(1953) Considerada la obra maestra de Ray Bradbury, retrata una sociedad futurista en la que el cuerpo de bomberos quema viviendas y bibliotecas para destruir los libros y evitar que la gente tenga un pensamiento independiente. "Fahrenheit 451" recibió ese título porque la novela menciona que a esa temperatura se queman los libros.
 
Director: François Truffaut
Año: 1966
Reparto: Julie Christie, Oskar Werner, Cyril Cusack, Anton Diffring, Jeremy Spenser, Alex Scott


El otro yo

Mario Benedetti


Se trataba de un muchacho corriente:

en los pantalones se le formaban rodilleras,
leía historietas,
hacía ruido cuando comía,
se metía los dedos a la naríz,
roncaba en la siesta,
se llamaba Armando Corriente
en todo menos en una cosa:
tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada,
se enamoraba de las actrices,
mentía cautelosamente ,
se emocionaba en los atardeceres.

Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo
y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos.

Por otra parte el Otro Yo era melancólico,
y debido a ello,
Armando no podía ser tan vulgar
como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo,
se quitó los zapatos,
movió lentamente los dedos de los pies
y encendió la radio.

En la radio estaba Mozart,
pero el muchacho se durmió.

Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo.

En el primer momento,
el muchacho no supo que hacer,
pero después se rehizo
e insultó concienzudamente al Otro Yo.

Este no dijo nada,
pero a la mañana siguiente se habia suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo
fue un rudo golpe para el pobre Armando,
pero enseguida pensó que ahora
sí podría ser enteramente vulgar.

Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto,
cuando salió la calle con el proposito de lucir
su nueva y completa vulgaridad.

Desde lejos vio que se acercaban sus amigos.

Eso le lleno de felicidad
e inmediatamente estalló en risotadas .

Sin embargo,
cuando pasaron junto a él,
ellos no notaron su presencia.

Para peor de males,
el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban:
"Pobre Armando.

Y pensar que parecía tan fuerte y saludable".

El muchacho no tuvo más remedio
que dejar de reír y,
al mismo tiempo,
sintió a la altura del esternón un ahogo
que se parecía bastante a la nostalgia.

Pero no pudo sentir auténtica melancolía,
porque toda la melancolía
se la había llevado el Otro Yo.

Fuente: http://www.acceleratedschools.org/books/donquijote/intro.htm

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LA PUERTA OSCURA

 

"La Puerta Oscura era la puerta sur de las murallas de la ciudad. Estaba hecha de madera negra, que encajaba perfectamente en un arco de obsidiana. Tenía el ancho suficiente para permitir el paso de un carro de bueyes y el alto de dos hombres.

Pero nunca se abría.

La ruta del sur conectaba la ciudad con los ricos puertos comerciales del Mar Azul, y el tráfico por ella era intenso. Era rara la semana en que no llegaba una caravana cargada de ricas mercancías que vender en el Mercado de la Seda. Pero todas rodeaban la muralla y entraban por el este, por la Puerta del Sol.

La leyenda decía que la Puerta Oscura estaba maldita. Nadie recuerda cómo empezó la leyenda, que se remonta al parecer más de 400 años, pero veinte años atrás un famoso ladrón atravesó la puerta huyendo de la guardia. Nada más se supo nunca del ladrón ni de los dos guardas que cruzaron la puerta tras de él. El resto de la patrulla juró que desaparecieron sin dejar rastro.

Ya. Claro. ¿A quién le importa qué pasó -o qué dicen que pasó- hace veinte años? Historias de viejas, para asustar a los incautos. Él cruzará la Puerta Oscura, y dejará a todos con tres palmos de narices. El viejo Denze dice que algo así movería dinero en las apuestas. Eso podría suponer un buen pellizco, una nueva vida al otro lado del río, donde la gente no teme por su vida al caer el sol. Donde la guardia te protege en vez de acosarte. Será el dinero más fácil que haya hecho en su vida.

Y llega el día. Las apuestas están veinte a uno a que ni siquiera se presentará, y cien a uno a que no cruza la Puerta. El dueño del Perro Fumador (la taberna más próxima a la Puerta Oscura) le ha prestado un jubón y unas calzas nuevas, y hasta una capa. Parece todo un caballero cuando, disimulando los nervios bajo una exagerada calma que está bastante lejos de sentir, se aproxima a la Puerta. En lo alto de la muralla, junto al arco de obsidiana, algunos de los notables de la ciudad obsevan el espectáculo. Unos cuantos desocupados han salido unas horas antes desde la Puerta del Sol para esperarle fuera de las murallas, ansiosos por ser los primeros en estrechar la mano al héroe.

Tras hacer una reverencia al público, saluda solemne al Burgomaestre, que le mira fijamente antes de ordenar a los guardas que abran la Puerta. Ahora, la multitud guarda un silencio expectante. A pesar de que lleva veinte años sin abrirse, la puerta se desliza sin hacer el menor ruido, casi como si estuviera hecha de negro humo. Siente como las palmas de las manos se le humedecen, pero no descompone el gesto cuando avanza hacia el umbral. Tranquilizadoramente, al otro lado puede ver la ruta del sur y el grupo de curiosos que allí le espera.

Sin embargo, algo no acaba de ir bien. Casi podría jurar que ha visto algo raro por el rabillo del ojo. Ahora está a sólo un paso de la Puerta, y podría jurar que hay algo sobrenatural en ella. Ese algo brilla intensamente y parece llamarle, atrayéndole y asustándole a la vez. Durante un momento, piensa en abandonar. Pero entonces ve la cara de Denze, y se acuerda de esa vida al otro lado del río, y -sin pensarlo ya más- da el paso y atraviesa el umbral.

Llega al otro lado sin ningún problema. Pero espera. Esto no es la ruta del sur. Este no es el grupo de desarrapados que le esperaba afuera. Éstos van vestidos con ricos ropajes, y sus monturas serían la envidia de los comerciantes de Puerto Azul. El más noble de ellos, que monta un impresionante alazán, se adelanta y le saluda: "Salve, oh Príncipe. Llevamos largo tiempo esperándote..."

El viejo Denze, con ese ojo infalible para los negocios, fue el primero en darse cuenta de que algo no había funcionado. Ya estaba a medio camino de la Puerta del Norte con todo el dinero de las apuestas cuando los demás cayeron en la cuenta de que el muchacho había desaparecido.

La muchedumbre pasó de la curiosidad al horror y luego a ese estado de ánimo, nervioso y medio avergonzado, de quien ha visto algo terrible pero en el fondo se alegra porque sabe que podrá contarlo durante años en la taberna al ponerse el sol.

El burgomaestre mandó cerrar la Puerta Oscura, que volvió a su sitio sin hacer el menor ruido.

Las caravanas siguieron entrando por la Puerta del Sol."

Fuente: http://mgqseaml.blogspot.com/2008/05/la-puerta-oscura.html

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GRITOS DE SILENCIO

Criaturas de la noche

retrato de los sin nada

espejo de incertidumbre

de unas vidas fracasadas

palabras, que no reproches

se duermen de madrugada

tumbados a pie de lumbre

que yace medio apagada

cuerpos fríos, desolados

de vida indigna y marchita

corazones defraudados

por rosas llenas de espinas

gritan amor, les dan odio

piden pan y les dan ascos

sus ojos claman ayuda

pero nadie brinda su mano

vomitando la esperanza

de lograr algún futuro

masticando la añoranza

de sus pasados oscuros

escupiendo sangre viva

entre gritos de silencio

viendo correr la vida

que se va sin contar con ellos

claman amor al viento

que les da en la cara

que va borrando las huellas

de sus facciones ajadas

en alcohol o en la locura

camuflan sus viejas penas

caminando bien erguidos

bajo miradas ajenas

que examinan sus miserias

con ligeras opiniones

sin saber cuales razones

les llevaron hasta allí

pero sordos a los gritos

de sus heridas gargantas

siguen rumbo hacia el destino

donde acabará su danza

en una maldita caja

de madera reciclada

reposa ya en paz el cuerpo

reposa ya en paz el alma

pero ¿qué es lo que suena?

¿qué es lo que se está oyendo?

pero ahora sé lo que oigo

son los gritos del silencio.

Elena Muñoz Menéndez
  
Fuente: http://www.avephoenix.com/

 
   
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